jueves, 7 de octubre de 2010

TRUJILLO RAPTADO

Desde siempre hubo quien puso sus ojos de mala manera en Trujillo, población que tan bien defendiera Fernando III el Santo cuando se la reservó como realengo frente a los deseos de la Orden de Alcántara que pretendía su posesión, después fueron los nobles a la caza del señorío y por poco tiempo pudieron presumir de ello quiénes lo consiguieran. Trujillo siempre fue una ciudad de interés con la Corona, se defendieron mutuamente y la Ciudad supo dar al Estado hombres, tierras y gloria como ninguna otra; vendió su patrimonio para que el Rey pudiera defender la Patria y de sus heroicos actos ha quedado ese conjunto armónico, entrañable, amplio, hermoso e histórico, delicia de visitantes, estudiosos y amantes de la historia; por ello hoy Trujillo es Universal, la primera ciudad en número de turistas de toda Extremadura amén de conservar uno de los pocos recintos medievales de España desgraciadamente en manos más que privadas, privadoras.

Recién estrenada la Democracia el gobierno de la UCD propone a Trujillo como capital de Extremadura y automáticamente se pone en marcha la intriga haciéndose un cambalache por el cual Mérida se queda con la tarta, se decía que el pacto era igual número de representantes para la Asamblea en las dos provincias, obviamente ello no fue constitucional y Badajoz ganaba en habitantes. El caso es que a Trujillo se le fue una interesante posibilidad de desarrollo que pasó como el Gordo de Navidad, el Tren, el Matadero, esperemos no pase lo mismo con Navidul y otras lógicas que dan razón a esta Extremadura mal diferente, la que se quita de en medio a sí misma con un ‘así es la Vida’.

Cómo desearía que el trujillano fuese más incisivo, siendo como es Trujillo el centro geográfico y cultural de Extremadura íbamos a ver la Ciudad de otra manera, como fue cuando luchó en mil batallas ganándolas, pero los vencedores se quedaron con la esencia y el alma de un pueblo que no supo ver al enemigo dentro. Yo que no creo en nacionalismos ni facherias con más o menos disimulo, a veces me gustaría ante el desprecio que tienen los poderes fácticos y sociales por nuestra ciudad reivindicar el Señorío Independiente, aquel que funcionara entre los años 1169 y 1196 de plena convivencia étnica y cultural mientras se despedazaban en taifas y banderas reinos y religiones.

Cáceres, Mérida, Guadalupe y ahora Plasencia Patrimonio de la Humanidad... ¿sinceramente creen ustedes justo seguir ignorando a Trujillo teniendo como tiene un museo vivo de la historia de Extremadura, España y América?. No creo en maldiciones ni en apatías especiales pero la más vil intriga se ha propuesto impedir que sea declarada Patrimonio de la Humanidad, los responsables en la Junta de Extremadura están haciendo además del ridículo, juego fino al caciqueo que iniciaran en la década de los Setenta unas gentes que llegaron de otra galaxia con el cuento de ser amiguetes.

A cualquier trujillano se le puede preguntar y dirá que al señorito nunca le interesó el progreso de las gentes humildes ya que ello sería el fin de su vida crapulesca y parásita. Algo así ha venido ocurriendo desde el fin de los tiempos antiguos, para la nobleza y allegados en pasta, Trujillo debe ser una residencia tranquila, sin complicaciones turísticas o culturales, no quieren ruidos ni competencias y aspiran en el fondo de sus corazones a encerrarse en las murallas con sus jardines de impúdicas inmunidades.

Hace pocos días la condesa viuda de Pascualete reconocía claramente en la prensa a raíz del pleito que tiene con su hijo mayor “él mucho bien que ella con Carmen Salas y amiguetes gringos, británicos, portugueses y otros conquistadores habían realizado al colonizar los viejos alcázares arruinados”, el bien de impedir con sus influencias que no hubiese nada sin su control, haciendo fundaciones y asociaciones muy extrañas cuyos fines estatuarios no se correspondieron nunca con la realidad, el mejor ejemplo está en los “Amigos de Trujillo” al comprar una gran parte de casas, palacios y solares en el recinto amurallado, lo querían todo, con un destino nada ortodoxo y menos claro; ello impidió que pudiera desarrollarse la industria turística con hostelería intramuros pues ya lo ocupaban ellos y no querían molestias, nos destinaban a un moderno vasallaje y lo coparon con la sonrisa ratonil de los últimos próceres y ricachos locales en los finales de la Dictadura que se creyeron estúpidamente la resurrección de los tiempos del rey Arturo y acababan de quedarse sin Casino por corte de luces. ¡Cojones con la viuda condesa de Romanones!.

Mientras no demuestren lo contrario estos zarzaleros son los menos interesados en que Trujillo sea declarado Patrimonio de la Humanidad y se aprovechan los chovinismos de otras ciudades desprovistas de prejuicios y el primero que pille para camuflar sus instintos, ¡usted perdone que no me di cuenta!. Trujillo nunca le quiso quitar los Martes a la ciudad del Jerte. Que la Junta de Extremadura revise bien este asunto pues Trujillo no puede ser pospuesto ni por Plasencia, con todos mis respetos, y propongo un debate público para ver a quien le corresponde esta justicia. Que hablen las Universidades de Extremadura, que se pronuncie la Academia o sí no el Juicio de Dios… decíamos ayer.

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… y pasaron los años donde se decidió finalmente que fuesen Patrimonio de la Humanidad Trujillo y Plasencia con Monfragüe y todo el entorno maravilloso de los berrocales de ambas ciudades, los riberos del Almonte etc. En esas estamos a ver si cuela de una vez pero mientras Plasencia se cuida de tener como una joya su berrocal de Valcorchero y su cueva de Boquique en Trujillo reina el abandono y se plantean hacer un campo de golf en el berrocal proyectando hasta unas viviendas. Con las primeras casas de la Avenida han roto un trozo de la machorra del Praillo cortando el acceso y quedando la Cueva Larga y sus pinturas rupestres aisladas y destrozado su viejo paso con un corte enorme en el granito.

La muralla Norte del recinto se cayó el pasado mes de febrero y sigue caída, como le de por llover a este otoño se acaba de caer el resto y la señora alcaldesa haciéndose el tocado de despedida.

A ver si nos ponemos las pilas porque la cosa no es para reirse.