sábado, 17 de octubre de 2009

SANTA CRUZ DE LA SIERRA, MONTE ÁRDUO

Santa Cruz de la Sierra es un joyero de la Historia, en su Sierra y aledaños se palpan los sentires antiguos, hablan las piedras y los riscos encierran el tesoro. Con la cristianización prendió su nombre que ya no perdería ni tan siquiera en tiempos de moros. Santa Cruz la vemos citada en el año 828 cuando se levantan en Mérida el beréber Mahmud Ibn al-Abd al-Yabbar al-Maridi y el muladí Sulayman Ibn Martín. En la revuelta mataron al walí. Los mozárabes emeritenses con su obispo Ariulfo fueron animados por Ludovico Pío (rey de los Francos 814-840) para que se levantaren a su vez contra el emir.

Abd al-Rahman II se puso al frente de su ejército hacia Mérida en el 834 haciendo huir a los rebeldes. Suleymán Ibn Martín se encastilló en la sierra de Santa Cruz, fortaleza tan elevada: "a la que no llegan en absoluto las aves, ni el águila ni otras".

Al año siguiente una columna cordobesa consiguió abatir el castillo de Santa Cruz y Suleymán en su huida dio su caballo un mal paso despeñándose. Alguien le cortó la cabeza ganándose las glorias de haberle abatido, dicen los cronistas que no tardaron en saber la verdad. Este año es cuando se rinde Mérida incondicionalmente y el emir Abd al-Rahman II decide construir la alcazaba fechada el año 835.

En lo alto del pico de San Gregorio aun podemos hoy ver los restos de una fortaleza que por su situación debió ser inexpugnable, entre sus ruinas encontramos una pequeña moneda de plata, prácticamente en superficie pues estábamos limpiando una esquina, era alto medieval cristiana pero debajo deben quedar las claves perdidas del viejo castillo cuyos últimos moradores fueron caballeros templarios, los que echaran de allí definitivamente a los moros después de la toma de Trujillo en 1232.

Mirando la sierra desde Trujillo vemos destacar dos riscos, a la derecha el Grande o de San Gregorio y a la izquierda el risco Chico que es antesala de la Sierra. Una vieja calzada, tal vez romana en su origen sube al risco Chico por una vaguada que llamamos el valle de los Lirios, dejamos una vez casi en lo alto a la izquierda el Cancho Misa junto al cual hace lustros encontramos unas vasijas de cerámica roja que parecían del tipo argárico.

En la solana del Risco una meseta elevada guarda una gran necrópolis árabe con sepulturas bordeadas de losas de granito y recuerdo en la toza de una casita pastoril hecha con las piedras del cementerio una inscripción árabe y otras más por el suelo.

El Risco Grande lo tenemos al Poniente, subimos por el lombo y un poco más arriba, sobre el Valle de los Lirios y a la izquierda vemos restos de un pequeño poblado. Seguimos subiendo hasta alcanzar la pingorota de San Gregorio, donde los ojos se pierden en los allendes de la penillanura Trujillana al Norte, las Villuercas al Levante, al Sur el valle del Guadiana y al Oeste las vecinas y continuas sierras de Montánchez.

Al otro lado la sierra baja hasta otra meseta donde vemos otro poblado mucho más grande que el del Risco Chico, esta parte es la Sierra del Puerto que a su vez el Puerto es de Santa Cruz y Santa Cruz de la Sierra. El Risco Grande divide los territorios y una pared que baja perpendicularmente por la cara Norte será la frontera territorial indiscutible de ambos pueblos: Santa Cruz de la Sierra y el Puerto de Santa Cruz, los jóvenes en fiestas nos apedreábamos con los del Puerto y cada grupo en su territorio al lado de su pared… cuando nos cansábamos de guerrear nos volvíamos a Santa Cruz, después de bañarnos en el Chabarcón de los Moros que es una charca amurallada con la leyenda de que allí bajaban de la Sierra por un subterráneo los moros para dar de beber a sus caballos.

Santa Cruz tiene una iglesia del siglo XIII con restos visigóticos, varias estelas romanas, destaca una de VIRIATO TANCINO F, un ara dedicada a Luc (CELER LUC DIVINAE), las ruinas de un convento agustino de donde procede el culto a Santa Rita de Casia, patrona del pueblo muy venerada en toda la comarca trujillana; del convento se recuperó una talla de San Joaquín en granito muy interesante (está en la iglesia). Aun podemos ver el viejo palacio que construyera la familia de Nuflo de Chaves, el santacruseño trujillano que fundara Santa Cruz de la Sierra en Bolivia y en general quedan restos de palacios y detalles arquitectónicos de otros tiempo como una casa que fue de dos hermanos de Belvís de Monroy y que por culpa de sus mujeres se partieron hasta el escudo de armas.

3 comentarios:

chotacabras dijo...

¿Cuándo y cómo se intentó limpiar esa esquina del castillo?
¿Qué tipo de moneda era la que econtrásteis?
¿Fue con detector?
¿Hay mediciones del castillo?
¿Hay indicios de que el castillo tuviese una entrada subterránea?
¿Levantásteis alguna tumba?
¿Encontrásteis algo?

Soy santacruceño y aficionado a la historia de "mi sierra"

Un saludo.

Alfonso Naharro i Riera dijo...

Fue hace tiempo.
Un vellón de plata altomedieval.
No usamos semejante artilugio.
No hay mediciones.
La leyenda del subterráneo al Chabarcón de los Moros no pudimos constatarla.
No violamos a ningún muerto.
La moneda y cerámica medieval más bien atípica.

Escribeme y te cuento más cosas, yo también soy de Santa Cruz.

alfonsonaharro@gmail.com

Andrés Miguel Duchel dijo...

Hola Alfonso
Seguramnente no te recuerdas de mi, yo de ti sí; Soy Andrés Miguel Ex-Alcalde de Sta Cruz durante dieciseis años. Un Ruego.
Si tienes algo de las ermitas del pueblo y no te molesta, pasamelo.
Saludos